El arroz y esa estúpida manía de pasarse. La culpa la tiene la sociedad. Esta sociedad que tiene enquistado el modelo de vida perfecta. Esa necesidad banal de ser aceptado socialmente porque haces lo que toca en el momento correspondiente, como Dios manda. Soy agnóstica.

Te inculcaron desde pequeño como a mí, como ser la perfecta soplapollas del rebaño. Ni siquiera digo que hayan sido tus padre los responsables de esto, a ellos también se lo hicieron. También a sus padres y a los padres de sus padres.

Estudia. Sácate una carrera. Céntrate en los estudios y ya luego ten novio/a. Debes ser heterosexual porque ser gay, lesbiana o bisexual está mal visto. “Prefiero que me hijo se muera a que salga maricón”.

Te voy a contar algo.

Los maricones (lesbianas, bisexuales, pansexuales, etc) no salen. Ellos son así. Si prefieres no tener hijos o que se mueran antes de que amen o les guste a una persona de su mismo sexo, entonces eres mal ser humano y peor progenitor.

El siguiente paso a que establezcas una relación plenamente heterosexual, es ahorrar para comprar un piso en conjunto. Hipotecarte hasta que tengas 70 años para dejarles algo a tus futuros hijos. Trabajar hasta los 67 para pagarle al banco que te ha prestado el dinero para empantanarte de por vida.

Cásate. Cásate por la Iglesia ante los ojos del señor todopoderoso o por lo civil frente al concejal/alcalde/juez de turno, pero cásate. Después de llevar tres años de noviazgo y uno viviendo juntos en vuestro pisazo de 45m2  es el siguiente paso para ser el perfecto borrego.

¿Y para cuándo los niños? Sí, después de casarte tienes que preñarte del primer churumbel. Si no te preñas al año de ser anillada, tu útero y ovarios podrían rebelarse y no producir más óvulos fértiles o endometrio. Si no tienes hijos te preguntarán porque no los tienes. Espero que la respuesta sea un poco más rebuscada que “porque no quiero”, porque si no te espera un sinfín de motivos de por qué si.

Ya tienes 36, o tienes hijos o se te va a pasar el arroz…

Les contaré un secreto: No tengo arroz al fuego. No se me va a pasar algo que no voy a cocinar.

¿Qué por qué les estoy pegando este tostón? Porque ya está bien. Ya está bien de que estemos sometidos al juicio de la sociedad y a tener que hacer lo políticamente correcto para no ser señalados.

Seas del género que seas, tienes una especie de “obligaciones” pero, sabes tan bien como yo, que las mujeres estamos sometidas al juicio constante de la sociedad. Tenemos que ser mujeres buenas, dóciles, calladas, serviles, cariñosas y un sin fin de gilipolleces más que te acreditan como una mujer de verdad.

Si estás de mal humor es porque tienes la regla o estás ovulando. Si estás triste o alterada es porque tu útero sangra. Debes aprender a cocinar si quieres que tu marido esté siempre a tu lado. Debes chuparla bien, dejar que te dé por el culo y acceder a todos los placeres que el Rey de la casa quiera para que no seas pariente cercano de Bambi (por lo de los cuernos).

Se sumisa. Las mujeres con carácter somos unas marimandonas y al final acabaremos sometiendo a los maridos a hacer cosas como fregar los cacharros, cocinar o avergonzarlo hasta límites insospechados mandándolos a comprar compresas.

Ten hijos. Maquíllate. Tienes que estar siempre guapa. Péinate. El pelo siempre perfecto. Usa tacón si tu marido es alto, pero si es bajito ponte siempre plano porque, si sobrepasas su altura, se verá ridiculizado. Ponte faldas, pantalón apretado, camisas con escote, vestidos, medias… Depílate. Depílate el coño como una actriz porno, nada de vello en las piernas y que por las axilas no quede rastro de pelo. Ponte las tetas en la garganta ¿No tienes tetas? Opérate. Tíñete las canas. Píntate las uñas. No peses más de 70kg. No pases nunca de la talla 40. No adelgaces, pareces enferma. Te veías mejor antes. Sonríe sin motivos para que no seas antipática. Se feliz siempre, nunca muestres tristeza. Siéntate derecha que si no te sale peta. Aplícate el anti celulítico, bebe mucha agua y haz más ejercicio. Come saludable. Pide siempre ensalada en el McDonald’s. Se coqueta y habla a tu marido con dulzura. Compórtate como una señorita..

¡¡¡STOP!!!

¿Cómo debe comportarse una señorita? Haz lo que te de la gana, pero no seas un borrego. Depílate si quieres, cásate si quieres, ten hijos si quieres, no te tiñas si no quieres, ponte una camisa de cuello, manda a tu marido a fregar los cacharros, se insumisa…

 Fóllate a quien te dé la gana sea hombre o mujer. Experimenta con el sexo. Ama. Desenamórate. Llora. Rómpete la cara de tanto sonreír. Hazte escaras en la piel de tanto rozarte con otro ser humano. VIVE.

 Se lo que quieras, pero se libre. Aunque la libertad solo sea una utopía.


Se quién eres. Se quién quieras ser. Haz lo que quieras. Se tú con toda tu esencia y total libertad. No te coartes. Libérate.

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